La segunda categoría de ansiedad,
denominada trastorno de pánico, se caracteriza por una intensa
y súbita sensación de aprensión, temor, terror o fatalidad inminente que
se acompaña de un aumento de la actividad del sistema nervioso autónomo. Aunque
los ataques de pánico suelen durar menos de 10 minutos, los pacientes
pueden describirlos como interminables. Hasta el 5% de la población
experimentará uno o más ataques de pánico durante su vida, viéndose
afectadas las mujeres unas dos veces más que los hombres.
Causa ataques de pánico, que
son sensaciones repentinas de terror sin un peligro aparente. La persona puede
sentir como si estuviera perdiendo el control. También pueden presentarse
síntomas físicos, tales como:
- Latidos rápidos del corazón
(taquicardia)
- Dolor en el pecho o en el
estómago
- Dificultad para respirar
- Debilidad o mareos
- Transpiración
- Calor o escalofríos
- Hormigueo o entumecimiento de
las manos
Los ataques de pánico pueden
ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar y sin previo aviso. La persona
puede tener miedo de otra crisis y evitar los lugares en los que sufrió una
crisis anteriormente. En algunos casos, el miedo domina su vida y no pueden
salir de sus casas.
El trastorno de pánico es más
común entre las mujeres que entre los hombres. Suele comenzar entre los adultos
jóvenes. Algunas veces comienza cuando una persona se encuentra sometida a
mucho estrés. La mayoría de las personas mejora con el tratamiento. La terapia
puede demostrarle cómo identificar y cambiar los patrones de pensamiento antes
de que lo conduzcan al pánico. Las medicinas también pueden serle de ayuda.
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